Actualidad y evasión

miércoles, 13 de octubre de 2010

Palabra impresa

Escribo sentado en la moqueta de un Barnes&Noble, e una de las multiples librerias de la compañía. Rodeado de estanterías repletas de libros, de información en bruto, almacenada en toscos y pesados sistemas de almacenaje que seguimos utilizando con avidez y placer a pesar del libro electrónico e Internet, tecnologías aun no adaptadas del todo a la neurofisiología de nuestros sistemas de aprendizaje. Es cuestión de tiempo, de que todo cambie radicalmente o salte por los aires. De que un mundo nuevo, cuya inminencia da escalofríos, termine con milenios del formato físico de transmisión de la palabra.

Se acerca un empleado para asegurarse de que no me he dormido (por lo visto es algo que no permiten, lo cual indica que mucha gente viene aquí para ello). Le respondo que como puede comprobar estoy despierto, a menos de que esté hablando en sueños y él aparezca en ellos.

Hay tantos libros en el mundo que pensar que sigan imprimiendo copias de tantos ejemplares me asombra. Es cierto que no siempre se encuentra lo que buscas en libros usados, pero es raro que no lleguen a tus manos por un precio irrisorio libros que hace tiempo que habías querido leer. Son estos los que yo adquiero, no sólo que por su bajo precio (si necesito alguno en concreto lo compro nuevo) sino por permitir que sean ellos los que establezcan el leit-motiv de lo que sucede alrededor, de que contaminen tus pensamientos transformando por consiguiente tu apreciación de los hechos. Lo más reciente que ha llegado a mi mesita de noche es la biografía de Paul Bowles. Me ha impresionado un episodio de su infancia en el que entró literalmente en bucle, entrando por una puerta de una tienda de refrescos y saliendo por la otra repetidas veces y sin poder hacer nada al respecto. Te hace entender la fría y casi alienígena personalidad de los protagonistas de sus historias.

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