Actualidad y evasión

viernes, 31 de diciembre de 2010

Temporal

Las calles vuelven a una relativa normalidad después de la violenta nevada del fin de semana. En 12 horas la ciudad se convirtió en una estación de esquí de alta montaña dejando coches atascados en medio de la nieve como guiones en una página en blanco - - - Esto ha imposibilitado que las quitanieves pudieran abrir las calles provocando un colapso generalizado como nadie recuerda.

Sin embargo hay zonas de la ciudad que recuperaron un encanto primitivo, como si la nieve borrase algunos rastros de civilización, el omnipresente asfalto y sus cruces perfectos + Las calles del Soho el Domingo parecían de hace dos siglos, la zona semi industrial de Williamsburg se asemejaba a Alaska. Es impresionante pensar como son primordialmente los caminos y la posibilidad del tránsito lo que determinan el grado de desarrollo de una civilización.

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jueves, 30 de diciembre de 2010

miércoles, 29 de diciembre de 2010

Referencia


El original de la idea se ha perdido en el tráfico de referencias. El capital intelectual está en flujo permanente, cual sospechoso en busca y captura, localizable en áreas pero nunca en un punto fijo. Las palabras clave, evocan su presencia en la red, pero también los nombres propios, convertidos en keywords, facilitan el acceso a otras áreas. El dinero no lo consigue, una amplia red de referencias sí.

Las referencias no son el mapa, son el GPS, y como tal, se debe actualizar. En un mapa que cambia a gran velocidad, hay referencias que desaparecen y otras que surgen, referidas. El link de texto está obsoleto. El código es el acceso y la referencia, un texto que es imagen, y una imagen que puede ser leída por un aparato. Posición, alineamiento y sincronización, los valores de la referencia, actualizada, formateada y corregida; y lo que está fuera de ella no existe.


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martes, 28 de diciembre de 2010

D de Deleuze

Decía Deleuze que hay que escribir “en lugar de los animales que mueren”. Encontrar el latido de lo vital pero atestiguar también su desaparición, como los animales que buscan su territorio para morir. La escritura es un acto de agenciamiento, de coger una serie de elementos y disponerlos en torno a una idea para crear un territorio. Pero ese territorio nunca está cerrado, no es esfera, no es mundo, es meseta. Hay que tener el coraje de reventar todas las burbujas de la memoria que se muestran reacias a mezclarse en el presente para construir nuevos paisajes sin territorio aún.

El yo no es nada ni nadie, es un agenciamiento, una cadena que deja rastros, que escribe. Los rastros no evocan al yo en su lectura, son las líneas de fuga del pensamiento que lee. El escritor intenta por todos los medios dejar atrás la palabra, que le persigue, pero a la cual él también persigue, como en una cinta de Möbius.

Pero hay que volver a los animales, a su silencio o a su rugir, y también al silencio del árbol que espera –o no espera sino que más bien desea- a la primavera para tener algo que decir.


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miércoles, 22 de diciembre de 2010

Xmatized

La Navidad envuelve los últimos días del año en una especie de algodón de la memoria empapado por el fluido familiar y su suministro excesivo y periódico en el contexto de un momento extraordinario del año a partir del cual todo puede cambiar, para bien o para mal.

Siempre me ha fascinado la distancia de una semana exacta entre Nochebuena y Nochevieja, como dos caras de la misma moneda. Una que nos recuerda los vínculos y la otra que nos advierte que son temporales. En ese intervalo alquímico se cuece una felicidad artificial que explota durante los últimos segundos del año, como explotan las 12 uvas en nuestra boca.


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miércoles, 15 de diciembre de 2010

Cold ground

El rasero de lo mineral que lo iguala todo vs. el tiempo y el espacio que lo diferencian todo. Las palabras de por medio, intentando arreglar un conflicto irresoluble. Camino por la acera helada y siento que nada nos pertenece. Mi mano, fría y casi sin sensación me recuerda que el yo es una ficción, y el cuerpo se desintegra lentamente. La conciencia se sume en un progresivo letargo y se torna distante, fuera de mi alcance. Entonces quedan las palabras solas, balbuceantes.

Mas allá de los objetos del mundo, de la basura que producimos sin fin, en el estruendo desquiciado de las millones de voces de la ciudad, de todos los deseos, anhelos, desórdenes, maldiciones y agradecimientos hay una verdad que regula el pitch y lo transforma en dulce canción: la melodía barroca, aleatoria, del devenir. Me apetece reir y me siento afortunado cuando la siento resonando en mi pecho, indistinguible del aire que respiro.

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lunes, 13 de diciembre de 2010

Tell. Don’t tell

Mensajes hablados y escritos que dicen: “Si observa una actividad sospechosa comuníqueselo a un agente de policía” se repiten constantemente en los trenes, lo que me recuerda a la propaganda anti espías de la segunda guerra mundial y sumen a los viajeros en un estado de alerta inconsciente. Los anuncios de recompensa económica para quien de pistas para la detención de algún sospechoso son también habituales.

Nueva York es una ciudad que premia la denuncia pero también el secreto. En un mundo colapsado de publicidad y multitudes direccionadas cobra fuerza lo exclusivo, el secreto, los restaurantes con aire de clandestinidad, difíciles de encontrar o que directamente dan pistas erróneas sobre lo que tiene lugar en su interior. Desde hace ya tiempo los clubs culinarios en casas privadas, habituales en Cuba, Buenos Aires o Hong Kong, se multiplican por grandes ciudades como Barcelona, Londres o Nueva York. Para las empresas pequeñas funciona como un filtro que selecciona gente conectada e “in” y un modo de mantener unos niveles de calidad alternativo a la subida de precios. Más allá del “elemento tendencia”, estos lugares son sintomáticos de los nuevos modos de organización que surgen en un mundo donde las grandes empresas se han apoderado del centro de las ciudades imponiendo su lógica mainstream empobreciendo la experiencia urbana.

lunes, 6 de diciembre de 2010

FUN

"You can come along with me
cause we gotta lot of things to do now"

The Beach Boys. Fun, fun, fun.


Después de algunos días bajo el influjo de cierta negatividad, una simple palabra parece deshacer el conjuro: FUN, diversión. Como un mantra, cual OM, resuena en mi estómago al pronunciarla y calma los nervios con la promesa de un proyecto lúdico.

Todo análisis de la situación político social actual es funesto. Todo avance de un escenario futuro lo es aun más. Pensar en la gran farsa festiva que nos espera este mes deprime a cualquiera. A todo ello se le puede responder: FUN, surf sobre la ola de los tiempos. Como una fiesta irreverente en algún lugar inapropiado, como las raves en Iglesias londinenses. “La sugestión colectiva que cobra los atributos de la fiesta, grotesca si se pretende provocar a la fuerza y mágica si se materializa por sí sola” comenta Bruno Marcos. El impulso lúdico tiene la capacidad de reinventar las formas de gestión del tiempo colectivo para activarlo en contextos y momentos insólitos. La diversión no necesita una fecha sino una predisposición. No hay que confundir diversión con el “tirar la casa por la ventana” o el “de perdidos al río”, clásicos populares para justificar el desmadre. La diversión no implica necesariamente una dilapidación de los recursos sino más bien el restar importancia a los recursos como el objeto de la diversión. La resaca, la vuelta al orden, es el peor recordatorio de que nuestro tiempo no nos pertenece.

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viernes, 3 de diciembre de 2010

On the Bowery

Recorrer el Bowery es como repasar un esquema, trazar una línea recta con una regla, sin distracciones, solo caminar, recorrer el desierto, o un gran río ya seco.

jueves, 2 de diciembre de 2010

Nota melancólica



Me llegan noticias de la nieve en España y no se por qué me pongo melancólico al imaginarme los campos blancos y mudos. Surgen en mi mente imágenes de frío húmedo de algún pasado que no logro localizar porque quizá esté instalado en mí como forma presente. Escucho La Noyée de Gainsbourg y mi garganta se agarrota con la tristeza alegre de un recuerdo irrepetible. La escucho una y otra vez no sin cierto masoquismo; las notas se me clavan en la nuca dándome un placer que me rinde ante el pasado y no encuentra nada en un ahora que quisiera posponer indefinidamente.