Ayer tarde la Avenida se llenó de multitudes de niños recorriendo todos los comercios en busca de chuches bajo la consigna "trick or treat". Vivimos en una zona muy comercial y poca conciencia de barrio por lo que, a falta de vecinos conocidos, las tiendas han adoptado el papel de suministradores de golosinas en la noche de Halloween. Fue divertido ver a toda esa gente llevando cutres disfraces de segunda mano y chorros de sangre artificial en la cara y perros forzados a llevar ridículos gorritos o almohadillas con forma de pan a los laterales simulando ser un “hot dog”. En Manhattan se veían atrezzos más pro y las calles parecían ríos humanos que se dirigían a la sexta avenida para ver pasar la cabalgata.
Una alumna me dice que no hay nada que no le guste de Nueva York y le respondo que eso a veces es difícil aunque estoy de acuerdo con que aquí el entusiasmo no puede decaer ni un segundo, a riesgo de ser expulsado de la tierra de Oz donde la ilusión lo es todo. Estoy ansioso por ir a ver la exposición acerca de Houdini que acaban de inaugurar en el Jewish Museum.
------------
No hay comentarios:
Publicar un comentario