Actualidad y evasión

lunes, 22 de noviembre de 2010

The dude

Hace un calor bochornoso y húmedo que hace que las luces de navidad parezcan adornos hawaianos. El barrio sigue funcionando como siempre bajo una ley de tránsito perpetua, en esta calle nadie pasea por el placer de pasear, o bien se transita o bien se rastrea.

Empieza la semana de vacaciones de Acción de Gracias y la ciudad prepara sus pavos (léase como se quiera). Por lo visto la preparación del asado requiere someter al bicho a  limpiezas y maceraciones varias para que esté en su punto. Ayer compramos uno y estuvimos cargando con él hasta el Lakeside Lounge donde fuimos a tomar unas cervezas.

La semana pasada en el mismo lugar conocimos a un indio mejicano que se puso muy serio cuando le preguntamos qué iba a hacer en Thanksgiving. Obviamente no tenía nada que agradecer a una fecha que recuerda un pacto traicionado. El pavo se cocina durante horas y se come a lo largo del día. Al día siguiente se cocina una sopa con lo que sobre. Los animales que se sacrifican para comerlos en días señalados en todas las culturas funcionan simbólicamente como una manera de expiar los pecados. En cualquier caso nos apetece probarlo. 

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