POR UNA NUEVA ESCENA MUSICAL


Reconozcámoslo de una vez por todas, toda la herencia estética de Nick Drake, Townes Van Zandt, Keith Richards, etc… asociada al uso del alcohol, tabaco y estupefacientes ha predominado en la escena musical contemporánea como sine qua non de la conducta creativa. Los productos de esta mitificación del exceso han abundado en los efectos más corrosivos del desorden emocional, con los libros de Artaud o Bataille (en el mejor de los casos) como manuales de referencia , sin llegar en ningún caso a la despersonalización de éstos sino, más bien, buscando –como todo “frontman” que se precie- una personificación; en este caso la de unos supuestos héroes de la autodestrucción.
Pero los tiempos cambian. Llega una nueva generación que como silenciosa ola simbólica renueva la escena musical española. Hartos de las temáticas de índole Neo-romática, los romances imposibles, las tendencias suicidas y el uso de drogas, los nuevos tiempos no tienen cabida ya para el desperdicio de las capacidades poéticas del significado, creadoras de mundos posibles más allá de la tragedia de la autodestrucción. Los vicios o virtudes personales se dejan de lado. El compositor ya no relata su propia historia, sublimada por el efecto de los porros. Las historias se despliegan en horizontal intentando hacer mapa de las direcciones que tomamos, reflejar la inexactitud de nuestros procedimientos de conocimiento.
Kiev Cuando Nieva - Procedimiento
Las canciones que escuchamos vadean la trinchera entre experiencia y espectáculo, ese lugar a salvo bajo el que la crítica se refugia, y que construyen los propios medios. Hoy la guerra tiene lugar en todas partes, pero también en todas partes existen conciliaciones, y fundamentalmente entre las propias bandas que se convierten así en medios de comunicación ellas mismas.
Silencio Oso - Guerra Nuclear
El artista loco y genial se queda en personaje improcedente que no llega siquiera a causar risa sino más bien incómoda indiferencia. En todo caso, su relevancia será valorada por la calidad de su obra. Hoy hay demasiada gente haciendo música interesante como para focalizar la atención en un solo artista. Gente con una amplia formación intelectual y que realiza grandes esfuerzos creativos y físicos para llevar a cabo sus proyectos. Para que éstos no se queden en fugaces destellos que pueblan ocasionalmente las páginas de la prensa especializada –ese nunca fue su fin- es necesario conectarlos entre sí como escena que son. Escena musical pero también escena cultural que conforma un sólido panorama de iniciativas al que nos convendría asomarnos para salir de los viejos esquemas, pantanosos, debilitados y, ciertamente, en crisis.
Vale Tudo - Ser
Imagen: Promo de Kiev Cuando Nieva 2010
opciones estéticas aparte, creo que el viraje del que hablas es cuestión de realismo:
ResponderEliminarhace 30 años el oyente podía concebir al músico como un "emisario de otro mundo", el del rock´n´roll. la autenticidad, y la capacidad de empatía hacia el músico, venían dadas en tanto éste era completamente otro respecto del oyente, vivía una vida gobernada por parámetros inasumibles para el aficionado medio...era un especialista en las simbolización del "otro lado". y eso ahora se ha hecho imposible. el músico ahora vive en el mismo plano que el oyente, se droga igual, está sometido a las mismas zozobras emocionales que cualquiera, toca a tiempo parcial...es un agente de simbolización eventual de este mismo lado. por eso ese extrañamiento subjetivo, y esa horizontalidad que describes en estos grupos. y así es mejor, oye.
recomiendo la escucha de will spector y los fatus, cuyo método definiría como una actualización de todo el rock´n´roll mitómano y politóxicomano, pero lastrado por unas letras que hablan precisamente de la herencia que los clichés del rock han dejado a un sujeto neurótico y adocenado.
www.myspace.com/willspector
A la industria le interesa seguir cultivando ese "otro lado" por que si no dejaría de tener función mediadora, de "dealer" de lo simbólico si quieres :-)
ResponderEliminarAunque la industria se fuera al garete la gente seguiría haciendo música. Ya sucedió en los años 30 en USA cuando la industria musical quebró por completo y se dejaron de grabar discos.
Quizá un barbecho no vendría mal después de todo.
me gusta la idea de barbecho para la figura de dealer
ResponderEliminarBuh! "que buenos los Kiev cuando nieva", pero como sabes que no se drogan cuando componen?
ResponderEliminarno sabia nada sobre las crisis de grabaciones USA de los años treinta...