Ayer los edificios mas antiguos de la parte vieja parecian tener una extraña apariencia animal. De nuevo leo las calles como una pantalla en la que se proyecta la auténtica realidad. Formas recortadas, un skyline de sombras en el que se lee el pasado y se interpreta el futuro de la ciudad.
Por alguna razón me parece escuchar un lamento mudo, grave, que atrae mi mirada hacia los edificios y me inquieta el corazón.

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