El ruido de las sirenas sepulta el runrun de mis pensamientos, asi que me tomo otro cafe para subirlos de volumen.
Sopla viento, como casi siempre. Es un viento racheado pero incesante, que parece apremiar a moverse. Todo aquí esta obligado a moverse; por eso nos fascinan tal vez esos rascacielos de siempre, inmóviles y eternos como mausoleos. Bebo el cafe sentado en unos bancos de ladrillo y un pájaro se acerca como si escuchara lo que estoy pensando; haciendo alarde de que tanto en lo que se refiere al viento como al movimiento me supera con creces.
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