Silencio de Domingo. La Sexta Avenida rezuma humedad despues de la tormenta y el cielo se aclara para mostrar una luna llena enorme. La luz de la farolas ilumina a newyorkers clásicos, personajes redondeados por el clima y también por el fashion code creando prototipos anónimos reconocibles en cualquier parte del mundo. Camino hacia el metro y me siento un anónimo más, camuflado de ciudad.
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