Actualidad y evasión

domingo, 22 de abril de 2012

Eremitas de cuarto

david loss


Speeding motorcycle, won't you change me? / In a world of funny changes / Speeding motorcycle, won't you change me?
La voz de Daniel Johnston suena en el cuarto acompañada de una básica melodía propia de un jingle televisivo o de una serie de dibujos animados, la banda sonora de las aventuras del fantasma Casper, por ejemplo, que es el alter ego de Daniel. Hay algo tan dulce en la canción, Speeding motorcycle, pero también tan psicodélico, algo que se agarra al placer de la suavidad sintética, onanista, de la manta del cuarto que nos protege de un mundo frío, adulto y sin música.
En el cuarto están los juguetes, las imágenes, los instrumentos que nos permiten recrear la banda sonora de nuestros sueños más salvajes, que a veces son también los más inocentes, y pretender que nos comunicamos con nuestros ídolos musicales, aprendiendo los acordes y haciendo melodías sobre sus canciones. Crecimos con los ritmos infinitos de los casiotones y las guitarras que nos regalaron en la primera comunión, creíamos que seríamos capaces de vivir en la burbuja outsider de nuestros juegos mentales, de nuestros pequeños placeres, carentes de la agresividad reivindicativa de nuestros antepasados, inexplicables y tal vez inútiles como forma de protesta, pero protestas al fin y al cabo contra la aburrida asimilación de lo real. Para nosotros lo real era abrupto, intragable, como unas lentejas frías y sobre todo carente de imaginación. Los cantautores eran, son, ridículos narradores de un mundo al que nunca pertenecimos, los problemas eran sencillamente una forma de angustia repetida como amenaza permanente de nuestro mundo, de la adorable fragilidad de nuestra conciencia.
Las canciones para nosotros no estaban hechas de palabras con sentido sino de frases que expresaban la fugacidad imperativa de nuestras necesidades “¿Qué puedo hacer?”, “Viaja por países pequeños”, “pon tu mente al sol”, “córtate el pelo”… soluciones que no lo son, porque adorábamos las preguntas y desconfiábamos de las soluciones; nos daban vergüenza ajena. La sabiduría de viejo no era aún para nosotros, la tuvimos que reconocer a fuerza de realidad.
Todavía somos eremitas de cuarto, inadaptados sociales salidos de una película de Harmony Korine, adoradores de las historias que hurgan en lo más sórdido, en lo siniestro freudiano, en las palabras más dulces pero que pueden llegar a asustar. Queremos vivir en el instante más salvaje, aquel que no nos obliga a ser, queremos ser cabezas borradoras. Devotos de lo fi y la insondable extensión de las partículas magnéticas. Felices cuando llueve porque el paisaje desde nuestro cuarto se convierte en más bello, más distante, realidad saturada, ruido blanco en el cristal de la ventana.
'Cause we don't need reason and we don't need logic
We've got feeling and we're dang proud of it
Speeding motorcycle…

miércoles, 1 de febrero de 2012

EL FUTURO

It’s lonely here, there’s no one left to torture. L. Cohen.

Veo el futuro en el pasado, como si hubiera dado un giro de 180 grados. Leo la historia de la península ibérica que se quedó sola porque no tenía a nadie a quien torturar. A fuerza de limpiar identidades no dejaron ninguna en pie.

Los españoles del futuro, en el intersticio de las identidades, desarraigados o arraigados al común histórico de una identidad hecha costumbre. Costumbres de otros que se han convertido en único hogar.

En la esquizofrenia habitual se explica la imposibilidad de encontrar un cuerpo, una figura que amar en el espejo doble del futuro.

Recuerdo las siluetas de la península ibérica, las plantillas de plástico que usábamos para trazar el contorno geográfico de la península y dentro de él sus provincias, regiones, ríos y montañas. Tal vez sea éste uno de los recuerdos más vívidos de lo que estudiáramos en la escuela. Repetíamos tantas veces el contorno que éramos capaces de dibujarlo de memoria, con sus cabos y golfos, desde las rías gallegas o el cabo Matxitxako hasta el golfo de Cádiz. Desde la misteriosa orografía del Delta del Ebro a la desembocadura nasal del Duero. Es nuestra cultura del contorno, del límite. Es importante definir cual es el límite porque de otro modo nos desvaneceríamos…; y a menudo nuestra identidad es evanescente.

Tiene que haber algo entre el tufo de la España castiza y la postmodernidad vendida a imágenes que no le corresponden. Hemos de trazar el contorno variable de una generación actualizada, e instalada en un presente global que aprovecha el conocimiento histórico heredado, aquel que integra y no segrega más, pues no hay pureza alguna en el futuro, como no la hubo jamás en el pasado. 


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viernes, 16 de diciembre de 2011

Somos arrojados al porvenir como dados sin número.
Blancos lados, blanca cifra, blanca suerte.
Sin suerte o con suerte, con mano o sin mano
Golpeados o posados.
Respirando
En un fieltro de palabras
Suavísimo algodón pegado en la herida
Más profunda

El azar, por una vez abolido, responde
A nuestro instinto
Cuando reconocemos la silueta
Que nos corresponde.

Blancos lados, blanca cifra, blanca suerte
Que se decide
Contra el negro estrellado del suelo de este tren
Condenado a un recorrido repetido  hasta el infinito
en su línea,
El sucio suelo, que de tan mate, llega a brillar
Y nos ilumina.

viernes, 4 de noviembre de 2011

Melancolía. (1 y 2)

1. Justine


He sentido de verdad que rompíais la atmósfera a mi alrededor, que hacíais el vacío para permitirme avanzar, para dar el lugar de un espacio imposible a lo que en mí estaba aún sólo en potencia, a toda una germinación virtual y que debía nacer atraída por el lugar que se le ofrecía. Antonin Artaud. El pesanervios.

Sólo nos queda la imaginación. Se aferra al mundo como un parásito a la sangre para llevársela fuera de él. Sangre imaginaria que brota en el hipocampo donde la memoria rompe en éxtasis, en delirio, en dulce locura, como un órgano post-humano que respira en un mundo que no existe.

El gran fin –la muerte del mundo-  resulta intolerable. Ni la religión puede hacer mínimamente soportable no sólo nuestra propia desaparición sino la del mundo. Desquiciado y sin remedio es la fuente de todas las imágenes que sólo algo exterior a él, un planeta en aproximación, puede llegar a eclipsar, “Melancolía”, viajando -amenazante- en peligrosa cercanía orbital.

Preludio de Tristan e Isolda de Wagner.

Melancolía no es una película sobre la depresión ni quizá sobre la melancolía. En una entrevista Lars Von Trier declara que las imágenes del film de algún modo se hicieron a sí mismas, él sólo puso a trabajar su experiencia y sus ideas pero en lugar de resultar un film sobre la depresión, éstas cobraron un carácter romántico en el sentido clásico; en la puesta en escena de un amor imposible y que transgrede el sentido común. Como el amor de Ann por King Kong, Justine se enamora de algo enorme, de tamaño tan desproporcionado que hace de la relación algo inhumano, se trata nada más y nada menos que de un planeta que se acerca a la tierra, el planeta Melancolía. Un baño de luna melancólica es el único gesto amatorio que éste puede ofrecer, el resto solo es promesa de destrucción definitiva.

Es la tragedia de un amor imposible, enloquecedor como el amor hacia un mundo imaginado, inventado por nervios hipersensibles, el hermoso fracaso que ha escrito tantas páginas de literatura y arte. Alonso Quijano, pero también Werther, Lenz, Lord Chandos… fascinados por la eléctrica cualidad del lenguaje que delira y se escurre del mundo, no hallando jamás reposo sino brotando incesantemente como lava que abrasa la conciencia.

La melancolía, el mundo de la imaginación - más grande, más poderosa y seductora que la realidad mundana y común. Una experiencia construida por imágenes en flujo, imágenes afección, oleadas de calor y de frío, que nadie más padece, dolor donde debería de haber placer, goce donde debería de haber sufrimiento.

El planeta Melancolía se acerca a la tierra. Es ese lugar cuya atmosfera es favorable para los nervios hipersensibles, el lugar inhabitable que en última instancia engulle lo real y se instaura como única nada, único paraíso donde la conciencia se evapora como un ideal que nunca tuvo lugar y la pura energía que nos mantiene en pié vuelve al cosmos, el hogar del anti-lenguaje -el rugido enloquecedor del tiempo. Sin nada más que poder hacer al respecto esperamos sentados a la colisión.

 “Entonces todo esto parecerá bien,
y ya no tendré necesidad de hablar”  Ibid.


2. Claire


El tiempo que no será duele en nuestro pensamiento. El gran proyecto se esfuma en un instante y no deja nada más que estelas evanescentes de las vidas posibles, de los recorridos que proyectamos hacia el futuro porque era natural hacerlo. La enfermedad melancólica es un mal de estancia, de permanencia en la burbuja que proyecta esos mundos. Todo avanza con lentitud de planeta pero con su misma potencia inconmensurable. Lo que nosotros llamamos destrucción otros lo llaman acontecimiento. Es final pero también origen.

Claire intenta desesperadamente escapar de lo inescapable, reunirse con sus semejantes, aquellos con proyectos que serán también aniquilados en la catástrofe. Quiere sentir que es posible hacer algo para escapar de lo inevitable, que algún milagro ocurrirá. Este sentimiento es la religión. La hierba húmeda y resbaladiza, la falta de electricidad, lo abrupto del territorio le impide desplazarse para llegar a la ciudad. La misma naturaleza del mundo nos recuerda brutalmente que somos meros inquilinos y que el acontecimiento tendrá lugar independientemente de nuestros anhelos melancólicos. 




lunes, 24 de octubre de 2011

Ahora que estoy dentro

Ahora que estoy dentro by David Loss


EL TIEMPO QUE HA PASADO
Y NO VOLVERA A PASAR
ME IMAGINABA A TU LADO PERO IBA SIEMPRE DETRÁS

ALGUNAS VECES RECUERDO, NO HABIA NADA QUE QUISIERA MAS
CRUZAR LAS PUERTAS DEL CIELO, AHORA QUE ESTOY DENTRO, ME DA IGUAL

QUISE VIVIR EN TU REINO, PERO NO PUDE AGUANTAR
HAY ALGO INSOPORTABLE EN EL SILENCIO DE TU DESVAN
FINGI QUE PODIA HACERLO, QUERIA LLEGAR HASTA EL FINAL.
TENGO QUE RECONOCERLO, AHORA QUE ESTOY DENTRO TODO ME DA IGUAL.

REPITO LAS CANCIONES, COMO UNA RADIO, SIN SENTIRLO YA
REPITO LAS SENSACIONES PARA SABER QUE TODO FUE REAL
NO SE SI TRISTE O CONTENTO NO SE SI LOCO NO SE COMO ESTAR
QUE LO DECIDA EL VIENTO, AHORA QUE ESTOY DENTRO TODO ME DA IGUAL.


QUIERO ESCRIBIR UN LIBRO, QUE NADIE VAYA A COMPRAR
Y SUCEDA EN ALGUN DESIERTO  AUNQUE NO SE NI POR DONDE EMPEZAR. TODO PARECE VACIO, UNA NOVELA DE BOLSILLO QUE INTERCAMBIO SIN MAS. SIGO SIN ENTENDERLO, PERO AHORA QUE ESTOY DENTRO TODO ME DA IGUAL.  




Música de R. Zimmerman
Adaptación de letra de David Loss

jueves, 20 de octubre de 2011

Huir

5. Huir by David Loss


Algunas veces quiero huir
A ningun sitio solo huir
Cruzar calles y calles
Campos, montes y valles
Dejarlo todo y partir

Vivir en fuga no es vivir
Me dice un músico infeliz
Cuando quieres asentarte
Es demasiado tarde
Piénsatelo antes de huir

No es lo que queria decir

Algunas veces quiero huir
De puntillas de este polvorín
Que es el universo entero
Una broma, un agujero
En la punta de un calcetín


No es que me quiera morir

Solo quiero

Cruzar calles y calles
Campos, montes y valles
Dejarlo todo y partir

¡Oh sí!

lunes, 26 de septiembre de 2011

Film


Hubo un tiempo en que no me podía mirar al espejo. Cualquier reflejo era un recordatorio terrorífico de que en el lugar donde se produce la imagen está vacío y es inhabitable. Que el cuerpo es un ente volátil que la conciencia embute en la ficción de unidad del cuerpo.

Pero la realidad es un cuadro de Bacon, una intensidad nerviosa que nos descompone y nos recompone, desde lo etéreo del pensamiento hacia el círculo –el ruedo- que marca el espacio de la acción. 

Aquí, aquí, en el lugar, en la grieta que un macro evidencia como abismal. Bajo mis pies. Me arrodillo, me pliego y miro detenidamente, porque estoy detenido, still, como una instantánea, como un film.

Es imposible fijar la mirada en algo que no sea un objeto, pero aquí no hay objeto; miro sin objeto, me deleito en el puro mirar: ido, fascinado, arrebatado. 

No se más si estoy aquí o en la imagen, o si todo es imagen o tal vez todo es nervio estimulado que produce mundos en la conciencia. Por eso tapo el espejo y huyo del reflejo y encadeno los acontecimientos para que no se detengan jamás.