Salgo a correr en busca de lo que Google Maps me dice que es una zona de canchas de tenis. Sólo tengo que subir Cypress Avenue hasta la autovía que conecta Brooklyn y Queens con Long Island. El recorrido por Cypress es bastante aburrido, tiene mucho tráfico por ser un acceso a la autovía. Es temprano aún y apenas hay nadie por la calle, aunque dudo que pasee mucha gente por ahí. A la derecha, cerca ya de la autovía me encuentro con un cementerio judío inmenso, de lápidas rotundas y sin crucifijo, con la sóla inscripción del apellido: Katz, Fisher, Bloom...
Ya por la noche, sin buscarlas, encontramos las pistas de tenis -preciosas, recién pintadas- en una localización completamente diferente, de camino a un concierto de pop. Allí cuatro chicos jovencísimos salidos del Williamsburg judío bailan sobre el escenario, vivitos y coleando, con ganas de comerse el mundo.
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Actualidad y evasión
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hace tan solo unas semanas, leía como el judío bloom caminaba pisando cascarillas por la playa de sandymount...ya te digo, algo os une.
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