Actualidad y evasión

lunes, 22 de agosto de 2011

Los modales heredados

 Los modales heredados by David Loss


Si para tocar hay que ser tocado
Para escuchar hay que dejar de lado
Los modales heredados

Todo está ahí, ahí grabado
los recuerdos registrados
en tus modales heredados

La razon me arranca el corazon
Me hace ser, un cuerpo sin motor

No es artista quien pide prestado
Para crear hay que dejar de lado
Los modales heredados

Abandona el compás, abandona el canon
Deja entrar al vudú, al ritmo desatado
En tus modales -heredados

jueves, 11 de agosto de 2011

Enfriar el verano de Londres


“La gente que tiene un lugar en la sociedad, protege esa sociedad, pero cuando no lo tiene, inconscientemente quiere destruirla”

Martin Luther King


Creo que es hora de dejar los romanticismos y las apelaciones a The Clash y toda la mitología de las revueltas sociales. Dudo mucho que eso sea lo que suena en los ipods de los jóvenes que protagonizan los acontecimientos de Londres sino más bien rappers y artistas mainstream que no encajan probablemente con nuestra concepción intelectualmente fabricada de la revolución.

Necesitamos más que nunca al pensamiento autocrítico que nos proteja del fervor injustificado capaz de hacer trizas lo social. Necesitamos delimitar una zona cero donde toda la información interesadamente mediatizada se desmonte y someta a revisión; un lugar de análisis y asamblea. El modelo pacífico y autocrítico del 15 M debe de ser la referencia y no violencia injustificada.


Lo que está sucediendo en Londres y toda Inglaterra no es una manifestación de libertad sino un síntoma de la barbarie de los tiempos, un indicio de que la clase política ha abandonado toda sabiduría y ha cedido – como no podía ser de otro modo- a la lógica del sálvese quien pueda del flujo capitalista. Es esa misma lógica, la de los mercados, la que encuentra su réplica en las calles hoy en día propagando como fuego de molotov el miedo y la desconfianza.

Es momento urgente tal vez de volver a lo local, donde puede refundarse la política y lo social, para prevenir el advenimiento de una multitud acrítica y destructiva a la que en ningún caso se podría aplaudir.