viernes 16 de diciembre de 2011

Somos arrojados al porvenir como dados sin número.
Blancos lados, blanca cifra, blanca suerte.
Sin suerte o con suerte, con mano o sin mano
Golpeados o posados.
Respirando
En un fieltro de palabras
Suavísimo algodón pegado en la herida
Más profunda

El azar, por una vez abolido, responde
A nuestro instinto
Cuando reconocemos la silueta
Que nos corresponde.

Blancos lados, blanca cifra, blanca suerte
Que se decide
Contra el negro estrellado del suelo de este tren
Condenado a un recorrido repetido  hasta el infinito
en su línea,
El sucio suelo, que de tan mate, llega a brillar
Y nos ilumina.

1 comentarios:

  1. Hola David,
    he conocido tu blog y tu mareavilloso poema a través salonkritic. Estaré al tanto de tu blog.
    Gracias,
    Carmen

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